sábado, 16 de noviembre de 2013

Principio Señorial por Eloy Reverón

Hemos partido desde el enunciado general. La visión más amplia del tema que nos ocupa. El profesor José Manuel Briceño Guerrero lo enuncia a lo largo de su obra. Remitimos a El Laberinto de los tres minotauros. Monte Ávila Editores Latinoamericana. Caracas 2007.

Hace algunos años resumimos este aspecto de su texto de la siguiente manera: Más allá del instinto animal de la demarcación, defensa territorial y la agresión, se manifiestan con notable refinación, la propiedad privada, el solar y la patria; las guerras de conquista; el caudillismo y la mafia. Antes aparece la lucha por el poder detrás de las desigualdades humanas que impulsan al ser humano a arriesgar su vida en combate donde el vencedor asume como derecho la explotación económica de los vencidos y los sometidos de manera espontánea.

El señorío se entroniza cuando estos privilegios de dominación se hacen hereditarios y la descendencia ociosa da lugar para el cultivo de bienes espirituales. Esto explica que aquellos enriquecidos súbitamente mediante la corrupción, el comercio, la astucia o la intriga, no se conviertan al mismo tiempo en señores, aunque lo pretendan.

Son los herederos de la nobleza quienes cultivan la elegancia, el honor, el arte  la poesía, la orfebrería, la arquitectura, estilos musicales, deportes simbólicos y el ideal heroico. El vasallo proyecta sus deseos y frustraciones a través de las hazañas del señor, la masa amorfa que lo apoya adquiere estatura y las relaciones entre los señores oscilan entre la dispersión feudal y la concentración de la monarquía para posibilitarle empresas heroicas de mayor envergadura al suministrar los medios para su realización. El hombre ideal del principio señorial es el héroe. Don Quijote y Sancho, como la expresión poética de este principio firmada por el manco de Lepanto.

En es segundo enunciado: Amadises de América, referimos la obra de Ida Rodríguez Pramplolini publicada por la Academia Mexicana de la Historia en 1990, donde nos explica la Hazaña de las Indias como una empresa caballeresca. Esta debe ser complementada con un trabajo de Enrique Dussel publicado por primera vez en 1973, el cual mantiene actualidad en cuanto a sus fundamentos y al enfoque que hace en Para una erótica latinoamericana, 2007, Caracas, Ed. Fundación El Perro y la Rana.

El tercer enunciado donde hago referencia a los centauros de Los Llanos, lleva una inspiración en la obra de Miguel Acosta Saignes, Bolívar (Acción y utopía del hombre de las dificultades), galardonado con el premio Casa las Américas en 1977. Es una excelente forma de hacernos entender como en El Llano, se abre un proceso histórico hacia la conformación de una nueva formación socio económica que desquebraja la rígida estructura de dominación colonial que había venido conformándose desde la invasión de Quisquella a partir de la misma construcción del fuerte de la Natividad en 1492, pero sobre todo, a partir del segundo viaje colombino, cuando comienzan a definirse los cuatro vectores de la fuerza de dominio colonial, como consecuencia de la expansión geográfica de la cosmovisión europea en el tildado Nuevo Mundo.
Es la cosmovisión europea en su expansión geográfica
lo que se implanta como ideología para justificar la dominación
los principios de esa cosmovisión se convierten en
Vectores de la fuerza de dominio colonial
algunos se conservan casi tan vigentes
como entonces, en algunos casos.

Todas estas lecturas, pensadas, reflexionadas, digeridas, subsumidas, analizadas y explicadas están representadas ideográficamente con la figura ecuestre provista de la lanza o de la espada. Como en el álgebra X despejada.

Esto sería, a grandes rasgos, el tema central de nuestras discusiones en la cátedra electiva: Teoría Bolivariana de la Historia, cada miércoles a las 4 de la tarde, en el aula N 26 de la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela durante enero de 2014. También sugerimos revisar el Principio Cristiano

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